Las Bardenas

Bardenas Reales de NavarraCastildetierra Balsa en las Bardenas

Las Bardenas Reales de Navarra es un paraje natural semidesértico. En la actualidad, la mayor parte de las Bardenas Reales se encuentran protegidas como Parque Natural y ha sido declarado Reserva de la Biosfera.

El paisaje de las Bardenas está marcado por la erosión. La propia naturaleza del terreno, la escasa lluvia pero en forma torrencial, el cierzo (viento caracteristico y propio del lugar), la intervención humana y la vegetación con una importantísima disminución de la cubierta vegetal son las causas principales de la erosión.

Este paisaje tan singular es uno de sus principales atractivos. La erosión ha esculpido caprichosas formas creando un mundo de apariencia casi lunar poblado de barrancos, mesetas planas y cerros solitarios. Fuente de inspiración de pintores y escritores y escenario de anuncios televisivos, videoclips musicales y películas como “Airbag”, “Acción Mutante”, “Orgullo y Pasión” o “El mundo nunca es suficiente”.

Las Bardenas Reales a pesar de su apariencia desnuda e inhóspita, esconde grandes valores naturales.

Desde el albergue encontramos dos vistas maravillosas. Por un lado, la Bardena. En días claros, se alcanza a ver los picos nevados del Pirineo.

Por  otro, el valle del Ebro, con sus huertas, arrozales y campos de cereales distinguiendo río abajo, la Mejana, cuna de la verdura de Tudela. En el horizonte, dueño y señor de la vista, el Moncayo.

Existen diversos accesos al parque -algunos sólo autorizados para bicicletas- pero las rutas más frecuentes para vehículos motorizados son dos: por el norte, tomando la pista de tierra que sale desde la carretera de Carcastillo-Figarol (el Paso) y que llega a la pista también de tierra que bordea el polígono de tiro (22 km), y por el oeste, a través de la pista asfaltada que parte desde la gasolinera de la salida de Arguedas, y que llega a la pista que circunda el polígono.

Una vez en el parque, excepcionales miradores muestran las diferencias de unas zonas a otras. Desde el Alto de Aguilares se obtiene la más completa panorámica de la Bardena Blanca. El Balcón de Pilatos es un excepcional observatorio de aves. Puntos elevados que muestran la riqueza de este territorio en el que se esconden tres reservas naturales: el Vedado de Eguaras, un oasis al norte del parque que conserva las ruinas del castillo de Peñaflor; el Rincón del Bu en la Bardena Blanca (460 hectáreas) en cuyos cortados se cría el búho real; y las Caídas de la Negra en la Bardena Negra, (1.926 hectáreas) cuyo nombre hace referencia a los cortados de hasta 270 metros de desnivel.

El Parque Natural de Bardenas Reales cuenta además con más de 700 km. de caminos, pistas y cañadas, muchas señalizadas, que pueden ser recorridas por los amantes del senderismo y el ciclismo. No obstante, es recomendable ir acompañado de guías especializados en la primera incursión a este enclave natural. Además de evitar el riesgo de perderse en este desierto, le ayudarán a interpretar este paisaje cuya flora y fauna es más propia del desierto africano que del norte peninsular, llegando a ser paraíso antaño de cocodrilos y tortugas. Hoy día, águilas, buitres, búhos, avutardas, zorros, gatos monteses, ginetas, anfibios y reptiles campan entre matorrales, sisallares, saladares y espartales.

La mejor época para adentrarse en Bardenas Reales es entre septiembre y junio. Precisamente el 18 de septiembre se celebra la “Sanmiguelada”. Miles de ovejas de los valles pirenaicos siguiendo la Cañada de los Roncaleses (une el Valle de Roncal con Bardenas Reales) acceden a esta vasta extensión por el Paso para pastar durante el invierno.

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